EL CAMPANARIO DE SAN MARCOS, restaurado numerosas veces, casi siempre por derrumbes debidos a rayos, es uno de los campanarios más altos que los venecianos llaman cariñosamente “el paròn de casa” (el padrón de casa), lo cual testimonia su historia y los lazos de unión de los venecianos con este monumento.

Cada una de las 5 campanas lleva un nombre relacionado con la ocasión en la que se tocaba: la MARANGONA tocaba al principio y al final del horario de trabajo de los Marangoni (los carpinteros del astillero).

La NONA tocaba y toca aún a mediodía. La TROTTIERA servía para llamar por segunda vez a los nobles retardatarios que tenían que participar en la reunión del gran consejo.

La PREGADI (llamada también Mezza Terza) anunciaba las reuniones de los Pregadi, los senadores de la Serenísima. La campana del MALEFICIO anunciaba una ejecución capital en curso.

El campanario de San Marcos solía ser el escenario de la vida de los venecianos.

El refrán veneciano ““andemo a bever un ombra” es una abreviación de “andemo a bever un goto de vin all’ombra del campanil” (vamos a tomarnos un vaso de vino a la sombra del campanario) y aparece tras el cierre y la demolición en 1872 por orden municipal de las numerosas tabernas que rodeaban el campanario.

Durante la República Veneciana, algunos reatos cometidos por personas pertenecientes al clero, se castigaban con el supplissio dea cheba que consistía en colgar una jaula con el condenado dentro del campanario.

En el año 1609 Galileo Galilei utilizó el campanario de San Marcos para hacer una demostración de su innovador catalejo.

Durante el carnaval de Venecia, el Jueves Lardero se celebraba con lo svolto dell’angelo(el vuelo del ángel)(o del turco). Un equilibrista bajaba del campanario por una cuerda tendida hasta llegar a un barco amarrado en la cuenca de San Marcos.

Ahora, remitiéndonos al carnaval del siglo XVIII, el recorrido de “lo svolto dell’angelo” se desarrolla desde el campanario hasta el Palazzo dei Dogi, desde donde el inicio de la fiesta era proclamada por el Dux, tras haber recibido un cetro en dono.

LA TORRE DEL RELOJ de Venecia es uno de los monumentos más fotografiados de esta ciudad, por la original presencia del reloj y por los dos Moros que dan las horas en la cumbre de la torre.

Bajo el León de San Marcos, situado debajo de los Moros, hay una terraza pequeña semicircular, que permite el paso de las tres estatuas que, el día de la Ascensión (y durante toda la semana), se desplazan de la izquierda hacia la derecha, delante de la escultura de la Madonna con il Bambino.

La esfera grande situada abajo, obra maestra de mecánica de F.lli Ranieri de Parma, indica el paso de las estaciones, de las horas, de las fases lunares y el paso del sol entre las constelaciones.

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